hORNS Symphony 10
hORNS Symphony 10: uno de esos altavoces que convencen cuando se escuchan
En nuestro showroom de Lyric Audio Valladolid hemos tenido ocasión de escuchar detenidamente las hORNS Symphony 10, y son uno de esos altavoces que explican muy bien por qué, en High End, las especificaciones cuentan, pero la escucha termina teniendo la última palabra.

A lo largo del tiempo hemos visto pasar por nuestra sala a clientes que habían escuchado muchas alternativas antes de tomar una decisión. Algunos llegaban después de comparar cajas de filosofías muy diferentes y, precisamente por eso, resulta significativo comprobar cómo las Symphony 10 terminan siendo elegidas en bastantes ocasiones después de una escucha tranquila y sin prisas. No buscan impresionar mediante un sonido espectacular o artificioso. Lo que hacen especialmente bien es transmitir la música con naturalidad, presencia, dinámica y una enorme sensación de facilidad.
Su arquitectura combina un woofer de 10 pulgadas con un sistema de compresión cargado por bocina, una sensibilidad de 92 dB y una impedancia nominal de 8 ohmios. Sobre el papel ya son características interesantes; escuchándolas, se comprende mejor su propósito. La música aparece viva y abierta, con una escena amplia y una extraordinaria capacidad para reproducir pequeños cambios dinámicos incluso a volúmenes moderados.

Un altavoz especialmente agradecido con las válvulas
Una de las cosas que más nos gustan de las Symphony 10 es lo bien que se entienden con la amplificación a válvulas. Su elevada sensibilidad permite utilizarlas con amplificadores de potencia contenida y sacar partido de esa riqueza armónica, tridimensionalidad y naturalidad que buscamos en una buena electrónica valvular. La propia concepción del modelo favorece el uso con amplificadores de baja potencia y, particularmente, con diseños single-ended.
Con una buena amplificación de válvulas, las voces adquieren una presencia preciosa, los instrumentos acústicos tienen textura y cuerpo, y la escena resulta muy convincente. Es una combinación especialmente atractiva para quien disfruta de jazz, música clásica, voces o pequeñas formaciones, aunque las Symphony 10 están lejos de ser unas cajas limitadas a estos géneros.

Y también funcionan magníficamente con transistores
Pero sería un error pensar que son unas cajas exclusivamente pensadas para válvulas.
Las hemos escuchado igualmente con amplificación a transistores y la combinación puede resultar magnífica. Un buen transistor añade control, autoridad y firmeza en la zona grave, manteniendo la rapidez y la capacidad dinámica que caracteriza al altavoz. El woofer de 10 pulgadas es capaz de ofrecer un grave con cuerpo y buena articulación, mientras que la bocina conserva esa sensación de inmediatez y facilidad que constituye buena parte de la personalidad de las Symphony 10.
Esto permite algo que valoramos mucho: no obliga al propietario a construir el sistema alrededor de una única filosofía de amplificación. Podemos buscar la sensualidad y riqueza de unas válvulas o apostar por la autoridad de un buen transistor. Las Symphony 10 responden muy bien en ambos casos, aunque naturalmente el carácter final cambiará con la electrónica elegida.

Dinámica sin agresividad
Existe todavía cierta idea preconcebida de que un altavoz con bocina tiene que sonar excesivamente directo, brillante o incluso agresivo. Las Symphony 10 muestran precisamente lo contrario cuando están correctamente asociadas y colocadas.
Tienen rapidez y dinámica, sí, pero acompañadas de una zona media muy expresiva y de unos agudos que pueden resultar abiertos y detallados sin necesidad de hacerse protagonistas. La bocina aporta esa maravillosa sensación de que la música aparece sin esfuerzo, mientras que la escena adquiere profundidad, tamaño y una presencia física muy atractiva.
Además, su capacidad para mantener la expresividad a niveles de escucha relativamente bajos es especialmente interesante. No es necesario subir constantemente el volumen para que la música cobre vida.

Una de esas cajas que recomendamos escuchar antes de decidir
Después de convivir con ellas y de haberlas comparado con otras propuestas, entendemos perfectamente que muchos clientes terminen eligiéndolas después de haber probado diferentes opciones.
Las hORNS Symphony 10 poseen algo que resulta difícil reflejar únicamente mediante una ficha técnica: hacen que la música tenga vida, escala y presencia, pero sin convertir cada grabación en una demostración permanente del equipo.
Para nosotros, esa es precisamente una de sus mayores virtudes.

Funcionan maravillosamente con válvulas, sorprenden también con buenos transistores y permiten construir alrededor de ellas sistemas muy diferentes sin perder su personalidad.
Y por eso nuestra recomendación es sencilla: antes de tomar una decisión dentro de este nivel de altavoces, merece mucho la pena escuchar las hORNS Symphony 10 en condiciones reales.
En Lyric Audio Valladolid hemos podido probarlas y conocerlas con diferentes electrónicas. Y, como tantas veces ocurre en Alta Fidelidad, una buena escucha explica mucho más que una larga lista de especificaciones.

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